¿Cuántas
vidas vivimos?
Si
hablo de una mujer hermosa que marcó la historia de su tiempo,
¿de quién
estoy hablando?
Si
les digo que su padre murió cuando ella aún no tenía siete años y su madre
quedó sola con sus hijos a cargo, en una situación muy dura,
¿de quién estoy hablando?
Sí
les cuento que ella y sus hermanas eran muy bonitas y eso les ayudó a
destacarse, y en especial a ella que
triunfó en los escenarios de su época, y conoció hombres poderosos que la
ayudaron y a quienes ayudó, hasta que llegó a su vida el hombre al que uniría
su destino para siempre. Esto sucedió cuando ella cumplía sus veintiséis años,
¿de quién estoy hablando?
Si
les cuento que fue uno de los pocos casos en la historia en que se dio una
pareja gobernante, y quedó como modelo para el mundo,
¿de quién
estoy hablando?
Si
les cuento que la historia la trató muy mal, en especial un reconocido
historiador de la época, no le perdonó
nunca el haber llegado a la cumbre del poder desde su origen humilde,
¿de quién estoy hablando?
Si
les cuento que murió tras una dolorosa enfermedad mal conocida en su tiempo,
que no presentaba otros síntomas
extremos más que un debilitamiento y delgadez , así como dolores terribles que
con nada conseguían aliviar,
¿de quién estoy hablando?
Si
les digo que más tarde la historia comenzó a descubrir la “verdad” detrás del
relato oficial, y descubrió que esa mujer había compartido el gobierno y había usado el poder para proteger y mejorar
la situación de los más humildes, y que era muy amada por eso,
¿de
quién hablo?
Les
estoy hablando de Teodora, emperatriz de Bizancio, esposa del emperador
Justiniano, nacida en Chipre en el 497, en el Asia meridional, que se trasladó
con sus padres a Constantinopla siendo muy pequeña. El historiador que tanto
pretendió herirla con el logos fue Procopio, considerado el último escritor de
la antigüedad, que escribió una diatriba sobre ella y Justiniano como venganza,
pero que nunca la hizo pública por cobardía, Anécdota, que fue descubierta en
el 1600 en la Biblioteca Vaticana.
Entonces
les pregunto y me pregunto,
¿cuántas
veces vivimos?
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