Último día en Berlín Berlín es una ciudad para vivir plenamente. Berlín es también una historia que duele y no cicatriza todavía. Días antes de mi viaje de ida, llegó a mis manos un libro Anónimo, una mujer en Berlín . Al leer ese relato de una mujer en medio de la guerra, nunca pensé que ese pasado estuviera tan presente en el Berlín de hoy Nuestra casa, porque durante esos dos años fue ciertamente "nuestra casa", queda en la zona privilegiada, rodeada de árboles, en las cercanías de un bosque con un lago habitado por patos y cisnes, en fin, un lugar de ensueño. Un bosque por el que paseé a solas cada día intentando vanamente hacerlo mío, sin lograrlo. La no pertenencia se hacía más fuerte y dolorosa, ante tanta belleza generosamente brindada. Ahora faltaban pocas horas para la partida, regresábamos a lo nuestro, a nuestra tierra, a nuestra gente, a nuestra lengua. La casa estaba vaciándose de nuestros objetos. Valijas, cajas, bolsos y ansiedad, mucha ansiedad. El ambiente ...
No recuerdo cuando comenzó mi interés por el tema de los derechos humanos y su ejercicio como mujer. La consciencia de la desigualdad, la diferencia tanto a nivel de género como social. La ambición de pocos frente a la marginación de tantos y tantas, la necesidad y el hambre, Sí recuerdo en cambio cuándo descubrí la esperanza en la figura luminosa de Evita. Ella es mi Maestra en mi camino y en mi escritura.