No parece necesario relatar la
historia de mujeres extraordinarias para hacer luz en esta realidad: las mujeres y los varones, más allá del concepto de género,
conforman el todo de eso que llamamos humanidad. Entonces la concurrencia del
accionar de hombres y mujeres en los episodios que consigna la historia han
sido y son reflejo de esa realidad. Otro tema es el de la narrativa de la
historia, donde durante siglos se ha dado protagonismo al varón.
Volver a la historia de la emperatriz
Teodora y de Eva Duarte, tiene como motivo señalar la esperanza que significa para la humanidad comprender que el encuentro de
dos seres en el amor del uno por el otro, y en su compromiso con la
causa de un mundo mejor, da lugar a la complementaridad en el liderazgo que vence al Ego y aumenta su fuerza en beneficio del objetivo común. Esto es lo que siempre me deslumbró en
la relación de Eva Duarte y Juan Domingo Perón. Más tarde lo reconocí en la pareja de Teodora y de Justiiano, emperadores de Bizancio y esto dió origen al libro que ofrezco como un obsequio, para iluminar la esperanza en este
tiempo difícil.
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